
En la historia de las artes marciales, solemos ver a Morihei Ueshiba como el hombre que aprendió el arte de los samuráis, lo espiritualizó y creó el Aikido. Sin embargo, si analizamos con rigor las décadas de 1920 y 1930, surge una realidad mucho más compleja: Ueshiba no fue solo un alumno; fue un gran sistematizador de la etapa intermedia del Daitō-ryū.
El laboratorio de Ayabe (1922): Seis meses que cambiaron la historia
Para entender el peso de Ueshiba en el sistema de Takeda, debemos mirar al año 1922. En abril de ese año, Sōkaku Takeda se trasladó con su esposa y su hijo a la ciudad de Ayabe, instalándose en el hogar de Ueshiba. Durante unos seis intensos meses, la casa de O-Sensei se convirtió en el epicentro del Daitō-ryū.
Este periodo no fue solo de entrenamiento, sino de consolidación. Fue en septiembre de 1922, al finalizar esta convivencia, cuando Takeda otorgó a Ueshiba el título de Kyōju Dairi (instructor asistente). Pero lo más relevante para la historia del arte es que de este encuentro surgió el Aikijujutsu Densho, el manual que empezó a dar una estructura formal a las técnicas que hoy conocemos como la base del sistema intermedio. Ueshiba no fue un receptor pasivo; fue el catalizador que permitió que el conocimiento disperso de Takeda comenzara a organizarse en catálogos como el Aiki no Jutsu y el Daimensho.
Los herederos de la técnica «Ueshiba-Takeda»
Lista de maestros formados por Ueshiba que recibieron grados de Daitō-ryū es el testimonio silencioso de su papel como codificador:
- Kenji Tomiki: Recibió el Hiden Mokuroku de manos de Ueshiba, manteniendo siempre el rigor técnico del sistema original. Continuo su estudio y lo perfecciono gracias a su amistad con Takeshi Maeda Sensei (1907-2001).
- Minoru Mochizuki: Fundador del Yoseikan Budo, cuya base técnica es el Aiki-jūjutsu que Ueshiba le grabó a fuego en los años 30.
- Takuma Hisa: Quien comenzó con Ueshiba en el periódico Asahi. Su formación inicial fue tan sólida que, cuando Takeda apareció años después, Hisa pudo asimilar las técnicas más secretas y alcanzar el Menkyo Kaiden.
Una trayectoria no valorada
Es una paradoja histórica que el éxito mundial del Aikido haya terminado por «sepultar» al Ueshiba maestro de Daitō-ryū. Al enfatizar la armonía en la posguerra, se diluyó su importancia como el hombre que tomó un sistema de combate medieval y lo transformó en una disciplina organizada y pedagógica.
Sin la estancia en Ayabe en 1922 y la labor de codificación de Ueshiba, el Daitō-ryū probablemente se habría quedado como un secreto de familia fragmentado. Ueshiba no solo fue el fundador del Aikido; fue el motor que modernizó, organizó y posiblemente salvó el legado técnico del Daitō-ryū para el mundo.
Amhed Betancourt, Shibu- chō
Daito Ryu Aiki-jūjutsu Renshinkan
México, Morelia Branch
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